Khamlia: al ritmo de los tambores gnawas

Sobre la música gnawa
Este post pertenece a una serie con temática referida a la música y el ritual gnawa de la etnia minoritaria gnawi, o miembros de las cofradías gnawa.
Te recomiendo leer las publicaciones en este orden, para sumergirte en este mundo de la música desde sus comienzos, de la mano de los esclavos subsaharianos:


 

El “gnga akhatar” comienza a retumbar seguido del “tagngat”.
Al unísono, 4 pares de “iqarqachn” carcachean un mismo ritmo. A lo lejos escucho la voz de Kada que irrumpe la melodía musical con un canto grave que da paso al resto de voces: “Allah fo a mulana”.
La banda sonora de Khamlia da los buenos días al pueblo un día más en la casa de la música, donde el grupo “Pigeons du Sable” además de trabajar, mantiene vivas con sus voces una cultura e historia nacida de las entrañas del sufrimiento y humillación de millones de hombres y mujeres del África negra en la época de la esclavitud.

La música en directo de Khamlia solo cesa algunos días al año, en caso de luto, y no siendo así, se convierte en el sonido de fondo de las actividades cotidianas del pueblo, día tras día.

El pueblo de Khamlia:

Khamlia es un pequeño pueblo de poco más de 400 habitantes. Ubicado en el sureste de Marruecos, a un extremo del óvalo que forma las dunas del Erg Chebbi, a 8 Km de Merzouga.
A priori puede parecer un pueblo más del desierto: casas de adobe, mezquita, gentes de habla amazigh (bereber), pero está muy lejos de parecerse al resto de pueblos de la zona.

El edificio más alto de Khamlia es la mezquita, las casas son de adobe de una sola planta y la separación entre ellas permite alcanzar horizontes infinitos con la vista sin que el impacto de casas adosadas, muros de hormigón ni tejados o antenas, impidan ver amanecer y atardecer cada día.

 

Una pequeña carretera de un carril para cada sentido atraviesa el pueblo dirección Taous, allá donde empieza la extensa hamada (desierto árido y pedregoso) y no hay más asfalto en muchos kilómetros. Apenas tiene tránsito, ni es un lugar de paso a otros puntos de interés turístico, por lo que el turismo de masas suele elegir los pueblos de Merzouga y Hassi Labid para empezar sus excursiones a las dunas.

Una mezquita, un puñado de casas, 3 pequeñas tiendas con alimentos básicos no perecederos, un colegio, varias asociaciones –de músicos gnawa, cooperativa de mujeres e infantil- una original casa de artistas con exposición de cuadros de temática marroquí y desierto, un restaurante, un par de alojamientos sencillos, menos de 500 habitantes y las 2 casas de la música, hacen de Khamlia el pueblo más tranquilo pero interesante del desierto:
Ni niños perpetuando los clichés del país, pidiendo el preciado “stilo”, “bombom” o “dírham”.
Sin grandes grupos de gente en masa subiendo cada día a la caravana de dromedarios rumbo al campamento en las dunas.
Sin grandes hoteles que acojan a decenas de personas “colonizando” a su manera la zona, imponiendo su mentalidad y costumbres de dudosa reputación… etc.

La gran mayoría que llega hasta aquí en sus viajes organizados lo hacen para ver la música gnawa, entran en la sala, hacen algunas fotos y se van sin haber visto nada más. Algunos incluso, ante la poca información o formación de sus guías ni si quiera entenderán ni un poquito, el significado de sus cantes y sus bailes. Y esto es lo que me mueve hoy a continuar escribiendo las líneas que empecé hace meses y que espero lleguen a muchas personas antes de visitar mi pueblo, para que cuando lo contemplen, lo hagan con otra mirada.

músicos gnawa en Khamlia

Las gentes de Khamlia

Los habitantes de Khamlia son en su mayoría gente de color, negros. Por las duras condiciones de vida que han llevado tras abolirse la esclavitud y tener que aprender a gozar de su libertad ante la mentalidad recelosa de los que aun los consideraban inferiores, han aprendido que la unión hace la fuerza, y desde tiempos pasados se han unido en comunidad. Eso es lo que se respira en Khamlia: ambiente comunitario. El que sea un pueblo relativamente pequeño también ayuda a que se propicie un ambiente de empatía y colaboración entre unos y otros.
A pesar de compartir espacio con varias familias bereberes, blancas, desde muchos años atrás, la convivencia siempre fue tranquila y participativa en las relaciones sociales.

La gran mayoría de la gente de Khamlia es amable y tranquila. Nunca les ganó la codicia y por eso el pueblo no se llenó de hoteles ni atracciones turísticas como los pueblos vecinos. Aunque algunas ideas comerciales en la zona o conductas individualistas de algunos amenacen con romper el equilibrio, de momento la gente del pueblo se muestra muy reacia a ello, para tranquilidad de la mayoría.
Casi todos trabajan en equipo, se organizan sus turnos y dan oportunidad de trabajo a todos los del pueblo por igual.

 

Si vienes a Khamlia… haz turismo responsable

Mi principal consejo es el valor y respeto a esa decisión colectiva no planeada ni premeditada. Y el valor y respeto al trabajo de la gente del pueblo.
Para que Khamlia siga manteniendo el ambiente que lo hace un pueblo tan especial, todos tenemos que poner de nuestra parte:

Si caes por esta zona por casualidad, si te traen tus guías a ver la música, no la veas como un espectáculo turístico “saca-dinero”. Nada más lejos de la realidad.
Mira el espectáculo con los ojos del que mira unos cantos y danzas ancestrales. Míralo como un lamento, como lo que es, un anhelo a su tierra: música gnawa tradicional.
Los bailes junto con el sonido de las castañuelas metálicas representan el paso lento y pesado, encadenados por el desierto, el tambor, los brincos y giros, su posterior liberación.


No es un espectáculo preparado.
Lo que ves no tiene adornos ni aditivos, lo que ves es la misma música que ellos representan en sus festejos, tal cual.


Los músicos son independientes, no hay sueldo mensual ni subvenciones
por parte de nadie, no ganan más que las propinas que los que valoran su trabajo les dejan, o la venta de sus CDs.
Valora su dedicación, no dejes que otros esclavicen su trabajo, rellenen sus programas turísticos con su música y no lo valoren.
Y si te gustó lo que escuchaste, pon de tu parte, haz viajar su música y su cultura contigo.

 

Si ves a un grupo de niños estudiando en la escuela, no metas tu cabeza en el aula e interrumpas la clase, por muy lindos y fotogénicos que sean, o por mucho material escolar que traigas contigo.
Si te sorprende que los niños de Khamlia no te quieran vender cosas, como en el resto de rincones, o no te pidan dinero o bolígrafos, no los moldees esperando que el extranjero de turno les dé regalitos, menos en horas de clase.
Somos nosotros los que hemos creado esa práctica generalizada de pedir todo, haga falta o no. Y los que hemos abierto esa brecha entre “el de dentro” y “el de fuera”.

 

En definitiva, si vienes a Khamlia por libre o en una ruta organizada, disfruta de la música gnawa, vive el pueblo a su ritmo y mentalidad. Respeta.
No vengas a enseñar, ven a aprender, o mejor, a compartir.

 

grupo khamlia gnawa

 

Un pequeño ejemplo de la música gnawa en Khamlia:

 

 

Soy Alicia, el alma nómada que escribe este humilde blog.
Descubrí mi pasión por el desierto en 2010, y ahora vivo Africa.
Cambié el asfalto de Granada por las dunas de Erg Chebbi, en Marruecos, dónde combino una vida sencilla y tranquila en el desierto, con una vida viajera itinerante por el mundo.
Tengo una agencia de viajes alternativos. Fotografío y escribo.
Like Be the first one who likes this post!

2 comentarios en esta entrada

  1. Buenos días Alicia.
    Hoy he leido este artículo que escribiste hace un año. Cuanto lamento no haberlo leído antes ¡¡¡ Mi paso por tu querida Khamlia hubiera sido diferente, incluso os pido perdón por no haber entendido su verdadero espíritu y efectivamente como tu bien dices, haberlo confundido con un espectáculo para turistas. Lamentablemente eso es lo que mayoritariamente suele ocurrir y muchas veces es difícil diferenciar lo auténtico de lo preparado para guiris. Si algún día vuelvo a Marruecos y tengo la oportunidad de visitaros me gustaría disponer de más tiempo para conocer de verdad las gentes y la cultura del desierto.
    Un abrazo y por favor sigue contándonos cosas de tu desierto,

    1. Gracias siempre por pasarte por aquí Xoana.
      Seguiré contando sosas del desierto, y espero poder trasmitirlas tanto por aquí como en persona, a la gente que se anima a viajar por la zona, para que se pueda valorar y apreciar lo auténtico.
      Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

12 − 12 =