Gambia, visita express | El jardin de los artistas y primeras lluvias en Kartong

A pesar de que Gambia es un país muy pequeño, con una anchura ridícula y una comunicación bastante buena en transporte colectivo, son muchos los rinconcitos a visitar y muchas más las gentes maravillosas que hacen vivir la experiencia de forma especial.

Gambia se aprecia en el mapa como una pequeña grieta que se abre paso en Senegal.
Tribus y etnias quedaron separadas por las egoístas divisiones del territorio africano. Y sino fuera porque crucé una frontera y que la 2ª lengua oficial cambió del francés a inglés, en muchísimos aspectos no habría percibido, de ninguna manera, un cambio de país.

En Gambia huí de la zona costera de los resort y el elevado turismo sexual que por allí se mueve, visitando playas menos paradisíacas aunque más autenticas y menos explotadas.
La gente del país nos cuidó y ayudó mucho a descubrir su cara hospitalaria.
Y topé con las primeras fuertes lluvias de la temporada. Fue como teletransportarme a mi agosto monzónico en India!

 

El jardín de los artistas: Tunbung art Village

Existe un curioso rincón en Gambia, lleno de arte.
Se trata de un jardín estrambótico con cientos de esculturas raras, fabricadas con todo tipo de materiales reciclados, haciendo las veces de decoración o de objetos utilitarios, tipo mesas, camas, estanterías…

La finca pertenece a Baboucarr Etu Ndow, un famosos artista gambiano, que puntualmente organiza talleres de un día, con el fin de exprimir la creatividad que llevamos dentro.
Algunas de las esculturas que se encuentran en el jardín de “Alicia en el país de las Maravillas”, son creación de los participantes de los talleres, los huéspedes de las cabañas destinadas a acoger a cualquiera que se interese por el lugar y desee pernoctar allí, o los visitantes causales o casuales, que nos dejamos caer por la finca para conocer más acerca de los proyectos.

Cuando visitamos el lugar, Etu estaba exponiendo sus obras en alguna ciudad de Gambia, pero muy amablemente  su hermano nos guió por cada rincón de la finca: nos mostró las pintorescas cabañas equipadas con camas, el museo donde exponen todo tipo de utensilios relacionados con la historia del lugar y el taller donde crean, lleno de cuadros. Esto de ser artistas lo llevan en la sangre.

Compartimos un té mientras nos contaba los proyectos que llevan a cabo y como destinan parte del dinero recaudado con fines benéficos, sus comienzos, las dificultades y contratiempos sufridos a lo largo de ese tiempo y en definitiva, como habían llegado hasta donde llegaron.

Tunbung art Village

 

Dar con Tunbung art Village, así se llama el sitio, no es fácil, ya que no disponen de pagina web (hasta el momento) ni de mapa explicativo.
Además, los escasos carteles indicativos casi pasan desapercibidos.
Nosotros dimos con él después de dar muchas vueltas por la zona, siguiendo las pocas referencias de que disponíamos, finalmente, y tras un agradable paseo por pistas de tierra rodeadas de arboles y vegetación, llegamos a la finca.

Aquí os dejo un vídeo sobre el lugar: https://www.youtube.com/watch?v=dw-aXp5LnDc

 

Tunbung art Village

 

Tunbung art Village


Kartong: una joya Gambiana

Consumimos los últimos días en en Gambia en un pequeño pueblo junto al mar, en la frontera del sur de Gambia con Senegal. La zona bien merece una pausa de varios días.
Si te sonríe el destino y das con Gino, Italiano afincado en el pueblo, quizás termines comiendo caracoles en su casa o hablando de anécdotas viajeras y música.. O bien con alguno de los habitantes del pueblo, siempre entusiasmados por conocer otros idiomas y culturas, charlas y ayudar al forastero.
De su mano conocimos la charca de los cocodrilos, la cabaña bambara y ¡los mejores zumos de baobab que bebí en muchos días!

En Kartong hay entretenimiento para todos los gustos: mar, senderismo, paseos en piragua por el río Allahein -frontera natural entre los 2 paises- yoga… o simplemente dejarse llevar por el ritmo y la hospitalidad Gambianas, yendo de aquí para allá, conviviendo con su gente, empapándote de su cultura, bebiendo deliciosos zumos y dejándote cuidar.

 

Un baños de agua (de mar y de nubes)

 

Kartong. Gambia

 

Tras un paseo por dunas (ya las empezaba a echar de menos desde el desierto de Lompoul!) llegamos al mar.
La kilométrica playa estaba totalmente desierta, lista para un apacible baño en sus cálidas y agradables aguas mientras saboreábamos los jugosos mangos de la zona.

De repente el sol desapareció. El cielo se cerró a lo lejos y se tornó negro en cuestión de minutos. No tardó en escupirnos con fuerza las primeras lluvias de verano, mientras corríamos fuera del agua para poner a salvo nuestras cosas, e íbamos a refugiarnos a casa. De camino, brincamos bajo la lluvia ante la mirada extraña de un rebaño de ovejas agazapadas bajo un pequeño tejado resguardándose de la lluvia.
Ya empapados, nos deshicimos de las ropas mojadas y contemplamos como la cortina de agua se marchaba igual de rápido que llegó. Era el aviso de las primeras lluvias del año que no tardarían en llegar.

El resto del tiempo lo pasamos trepando enormes árboles, comiendo pescado fresco y lamiendo helados caseros de baobab.
En un agradable paseo a orillas del río, descubrimos a un grupo de mujeres rodeadas de montañas de ostras que abrían y extraían con una destreza admirable. Nos invitaron a sentarnos con ellas y alcanzándonos un cuchillo, nos animaron a acompañarlas en la tarea.
Las recolectaras de ostras, muchas de ellas mujeres viudas con el peso de tener que ser el sustento de sus familias, trabajan con métodos muy rudimentarios tanto para recolectarlas como para tratarlas. Es un colectivo muy desfavorecido, que en 2007 se vio mejorado y dignificado, gracias a un premio entregado a la Asociación Try Oysters, fundada por una mujer Gambiana, con el fin de sacar más provecho a la difícil tarea que supone la recolección de ostras, y que cubriese las necesidades de sustento de las trabajadoras.
El proyecto recibió un premio que al parecer ayudó mucho a las recolectoras.

Apenas compartimos un rato con ellas, pero doy fe de que no es un trabajo sencillo ni bien remunerado.
Con mas o menos dificultad fuimos cogiendo ritmo, y entre risas burlonas y montañas de caparazones se pasó la tarde, acercándonos a uno de los oficios más extendidos en Gambia.


Recolectoras de ostras Gambia. Kartong

 

Recolectoras de ostras Gambia. Kartong


Kartong. Gambia

 

Kartong. Gambia

De Gambia a Senegal (via Kartong)

Para salir de Gambia a Senegal cruzamos a través de la frontera de Kartong:
En un pequeño chamizo a modo de cuartel fronterizo sellamos nuestro pasaporte de salida, y por unos dalasis, una pequeña canoa nos cruzó al otro lado del río, pisando de nuevo territorio senegalés.

 

Soy Alicia, el alma nómada que escribe este humilde blog.
Descubrí mi pasión por el desierto en 2010, y ahora vivo Africa.
Cambié el asfalto de Granada por las dunas de Erg Chebbi, en Marruecos, dónde combino una vida sencilla y tranquila en el desierto, con una vida viajera itinerante por el mundo.
Tengo una agencia de viajes alternativos. Fotografío y escribo.
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