Kap Skirring (Casamance): Donde perdí mas que la noción del tiempo

Casamance: Kap Skirring y alrededores. Lugar para perder-se

 

Casamance es uno de los lugares más “turísticos” de Senegal. Será por sus playas de fina arena, sus islas desiertas, sus palmeras cimbreantes, sus rojos atardeceres… Aunque la Casamance no es solo playa.
Es cultura, historia, son sus gentes y sus variados paisajes.

A pesar de su fama, acoge a un turismo menos agresivo, que huye del turismo de masas.
El mes de junio es uno de los mejores para disfrutarlo, siendo temporada baja y no habiendo empezado aun la época de lluvias, ni haciendo excesivo calor en la costa, es el lugar ideal para disfrutar de una calma absoluta. O al menos así lo viví yo.

 

Después de Semanas rodando por Senegal, de una calurosísima noche en Zinguinchor y otra en la tranquila Oussouye, seguimos rumbo al oeste de la región, con el fin de pasar unos días tranquilos en sus playas.

La zona de Kap Skirring y alrededores está llena de playas hermosas, salvajes islotes solitarios, y mil rincones para perderse. Naturaleza en estado puro.

El lugar acoge diferentes etnias, como son los Diola, la etnia predominante.
Aquí conviven grupos religiosos animistas, cristianos y musulmanes.

No se si será que me relajé demasiado o que me pilló algo despistada, pero en los días que pasé allí, perdí mucho mas que la noción del tiempo.

 

Casamance: Kap Skirring y alrededores

 

Todo empezó nadando en el mar.
Llegamos a la localidad de Diembreing huyendo de la zona mas turistica de Kap Skirring, y después de dejar las mochilas, caminamos con dificultad el camino de arena que lleva hasta la playa.
Un mar inmenso que invitaba a refrescarse en el, y a comer comida casera en un pequeño restaurante, que no era otra cosa que la cabaña en la que vivía un jovencísimo matrimonio con varios hijos.

Jugaba con las niñas de la zona, a saltar olas, cuando una me revolcó, arrebatándome el collar, y mas tarde, la pulsera.

Después de comer, tocar el jembe y pasear durante horas por la orilla del mar con sesión de peluquería y trencitas africanas con las chicas del pueblo incluida, atardeció y volvimos a Diembering.
Una vez allí descubrí que había perdido mi invento “infalible” para no perder el dinero  (no apto para la playa!).
Lo llevaba en una media transparente, cortada estratégicamente para poder atarla a mi cintura y que el dinero quede en la parte donde tendría cabida el pie.
De esa forma puedo dormir incluso con ella sin que me moleste… pero no bañarme en el mar.

 

Casamance: Kap Skirring y alrededores

 

Lo que había ahí dentro era TODO mi dinero.
Volvimos a caminar los 15 minutos que nos separaban del mar, por la pista de arena. Esta vez totalmente a oscuras.
Creo que estaba tan relajada que no sentí ni si quiera nervios. La tranquilidad del lugar me anestesió.

Llegamos a tientas a la cabaña dónde habíamos comido. La chica joven, abrió la puerta temerosa. Era tan menuda que parecía una niña. Llevaba un bebe en brazos y otro mas mayor asomaba su cabecita detrás de ella.

Nos ayudó a buscar el dinero, que finalmente encontramos junto a unas vacas que campaban a sus anchas por la playa. Cuando se hacía de noche toda la costa era de ellas.
Las vacas, con su enormes cuernos, famosas y respetadas en la región, eran las reinas del lugar.

Volvimos contentos, agradeciendo nuestra suerte.

 

Casamance: Kap Skirring y alrededores

 

Al día siguiente subimos a la ranchera de un 4×4 para atravesar los terrenos arenosos y pistas de tierra que unían Diembering con Nyikine.
Para explorar la zona, alquilamos una barquita de madera.

Saltamos de isla en isla. Algunas eran minúsculas. Apenas un pegote de tierra que sobresalía en ese mar en calma.
Estaba ya tan mimetizada con el entorno, sintiéndome una salvaje “Crusoe” en medio de la naturaleza, que cuando subí a la barca para regresar, lo hice descalza olvidando mis chanclas camufladas en la blanca arena del islote. A la espera quizás de otro náufrago que las pudiera necesitar…

Después de ver el mas bonito de los atardeceres senegaleses hasta el momento, el 4×4 nos trajo de vuelta. Esta vez se hizo de noche en el camino, campo a través íbamos observando todo tipo de animales que se apartaban a nuestro paso.
Estoy segura que cuando cae el sol, los animales se adueñan de aquellas tierras, pues están por todas partes. Libres…

Entre el ajetreo del camino y la oscuridad de la noche, dejé olvidada la parte de arriba de mi bikini, en la caja de la pickup, que me había quitado para que se secara.

 

Casamance: Kap Skirring y alrededores

 

¿Que me estaba pasando? En muchos días de ruta, con muchos saltos de transporte y mucho trajín de “saca y mete” en la mochila, no había perdido hasta ahora nada. Y allí, en tan solo unos días, ya llevaba perdidas 5 cosas…
Supongo que me relajé, y es que la Casamance, además de las numerosas actividades que ofrece, invita sobre todo a eso, a relajarse, a desconectar de todo.

 

A perder la noción del tiempo…
A perder cosas…
A perder-se

Y a volver… para perderse otra vez.

 

Casamance: Kap Skirring y alrededores
¿Soy yo, que el desierto ya me dejó trastornada, o este tronco parece un dromedario en la orilla del mar?

 

Casamance: Kap Skirring y alrededores

 

 

Qué ver/ Qué hacer en Casamance

 

Aquí, como en muchos otros rincones del Senegal, el interés principal no son sus museos ni monumento. Si bien es interesante su arquitectura, lo atractivo de estas zonas son principalmente sus gentes, fáciles, accesibles, cercanas y risueñas, siempre agradables y hospitalarias con el extranjero.
Y por supuesto sus paisajes.

En mi opinión, son lugares para parar el reloj, relajarse y vivir por unos días a otro ritmo. Empaparse de su cultura y disfrutar de sus gentes, en un entorno de naturaleza y sosiego.

 

Qué visitar en Casamance:

Estos son solo algunos de los pueblos y ciudades pertenecientes a la Casamance.
Mi consejo es que uses estos lugares como punto de partida para seguir explorando la zona y salir del típico recorrido turístico:

 

  • Ziguinchor

    La capital de la Casamance es mas bien una ciudad de paso, lugar ideal como toma de partida, con mas oferta de bancos y transporte.
    Se puede llegar hasta aquí en un ferry que sale desde Dakar cada miercoles y viernes:

    O en transporte público. Desde Gambia o desde Tambacunda.

  • Oussouye

    Es un pueblo tranquilo, ideal para hacer un alto en el camino, pasear a pie o en bici y respirar la tranquilidad del lugar.
    Con buena oferta de restaurantes y alojamientos y buena comunicación con el resto de la baja Casamance.

  • Mlop

    A unos 10 km de Oussouye, famoso por sus casas de dos plantas, sus grandes ceibas y su historia.
    Es un poblado tradicionalmente animista:
    http://www.ecotours-senegal.com/etnias/mlomp-sanctuario-cultural-del-diola-kassa-en-la-casamance/

  • Isla de Karabane

    Ideal para desconectar. Es una isla muy tranquila en la que se suele pasar, al menos, una noche.
    Se puede llegar desde Elinike en barca.

  • Kap Skirring

    Es la parte mas turística del oeste de la Casamance. Si buscas ambiente y movimiento, además de playas bonitas, este es el sitio ideal.

    También es la base para las excursiones o exploración de los alrededores del cabo, con supermercados y bancos.
    En el resto de pueblos encontrarás tiendas locales económicas. Pero no bancos para sacar dinero.

    Si lo que quieres es huir del turismo de masas, te recoiendo adentrarte un poco mas al noroeste, y explorar localidades como: Diembering, hasta Nyikine. Mucho menos explotado, pero con paisajes y playas salvajes y dignos de ver.
    Información sobre Diembering:
    Aldea de Diembéring en la Casamance, allá donde se canta al turismo responsable en Senegal

     

    Otros datos sobre la Casamance

  • Los Diola. Información sobre la etnia predomintante en Casamance:
    Los Diola, una etnia, una identidad: la Casamance

 

 

Si has estado en Casamance y quieres compartir tu experiencia, deja tu comentario para ampliar y enriquecer esta entrada.

Soy Alicia, el alma nómada que escribe este humilde blog.
Descubrí mi pasión por el desierto en 2010, y ahora vivo Africa.
Cambié el asfalto de Granada por las dunas de Erg Chebbi, en Marruecos, dónde combino una vida sencilla y tranquila en el desierto, con una vida viajera itinerante por el mundo.
Tengo una agencia de viajes alternativos. Fotografío y escribo.
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4 comentarios en esta entrada

  1. Me ha encantado leer tu relato. Yo soy una enamorada de la Casamance, fué sin duda lo que más me gustó de Senegal, sus pueblecitos llenos de exuberante vegetación, sus playas de finísima arena blanca, prácticamente desiertas ( o incluso sin prácticamente ) con la temperatura genial de sus aguas… la alegría y amabilidad de sus gentes, las distintas culturas que conviven sin problemas, su música, las comidas deliciosas, en fin un paraiso todavía por descubrir, por cierto que de turismo de masas, al menos desde hace unos años, nada de nada y yo he estado en diferentes meses del año.
    La primera vez que me metí en el mar, en Cap Skirring una ola se llevó mis gafas de sol graduadas, y naturalmente no pude recuperarlas, un artista local me dijo,” no te preocupes, cuando el mar se lleva algo tuyo también se está llevando algo malo que te iba a suceder, así que has tenido mucha suerte, ya nada malo puede pasarte” Y relamente puedo decir que para mí la Casamance es sinónimo de felicidad,

    1. Que bonita historia la de las gafas Xoana!
      Si me lo hubieran dicho en ese momento en el que perdí tantas cosas, además de pensar que tengo que volver a ese luagar, habría paseado por Senegal pensando que soy inmune a todo, jajaja

      De verdad que la Casamance es un paraiso desconocido, y ojalá así siga siendo, al menos en cuanto a la repercusión negativa del turismo de masas.
      Yo solo estuve una vez… pero quiero volver pronto 🙂

      Gracias por compartir tu experiencia.

      Un abrazo!!

  2. Bonito relato a través de tus pérdidas. Si que te relajaste!! jajaja
    El lugar suena mágico. Tiene muy buena pinta 🙂

    Gracias por las recomendaciones, espero algún día animarme a visitarlo!!

    1. Anímate, es un lugar mágico. Y al menos en la época que fui yo, muy poco turístico.
      Cuenta con cualquier ayuda que pueda darte.
      Saludos!

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